Joyería de perla cultivada en agua dulce, montada sobre plata de ley y latón ecológico. Un catálogo reducido, pensado pieza a pieza.
Cirenne empezó con una idea simple: los accesorios dorados no tienen por qué elegir entre bonitos y honestos.
Elegimos el nombre y el mundo de Cirenne por su estética — sirenas, ninfas de agua, el brillo que aparece bajo la superficie — porque encajaba de forma natural con la perla, la protagonista silenciosa de casi todo lo que hacemos. No es una casualidad: cada pieza gira en torno a materiales que podemos explicar sin rodeos, sin necesidad de exagerar lo que llevas puesto.
Trabajamos con un catálogo reducido a propósito. Preferimos cuidar cada pieza antes de publicarla que llenar la tienda de referencias sin criterio. Y creemos que la joyería, incluso en su versión más accesible, merece ese mismo cuidado.
Cada pieza de Cirenne está fabricada con uno de estos cuatro materiales, sin excepción — y sin sobredimensionar la descripción.

18K o 14K, según la pieza. Combina la resistencia de la plata de ley con un acabado dorado cálido y duradero.

Libre de níquel, plomo y otros metales restringidos — pensado para minimizar el riesgo de irritación cutánea.

Acabado brillante tipo espejo, resistente al deslustre con el uso diario.

Redonda o barroca. Cada perla es única en forma y tono, cultivada en lagos y ríos.
No usamos piedras preciosas, oro macizo ni materiales distintos a los cuatro indicados arriba.
Cada diseño pasa por un proceso de selección antes de entrar en el catálogo de Cirenne: revisamos el acabado, la coherencia con el resto de la colección, y que el material declarado corresponda exactamente a la pieza. Solo publicamos lo que cumple ese estándar.
Trabajamos con fabricación bajo pedido, lo que nos permite mantener un catálogo cuidado sin comprometernos con volúmenes que después obliguen a bajar la calidad.
Esto es solo el principio de Cirenne. Gracias por ser parte de él.